8 dic. 2015

Flipped classroom en la clase de matemática

Estoy segura de que la flipped classroom o "clase invertida" nace y se desarrolla desde un genuino interés por la mejora educativa. El problema es el exceso de entusiasmo, la generalización rápida de implementaciones exitosas, la simplificación de los factores que intervienen en dichas experiencias, la transferencia instantánea de las condiciones de aprendizaje de una disciplina a otra de diferente naturaleza.
No aprendemos de la misma forma el lenguaje, las ciencias naturales, las ciencias sociales, el arte, la matemática. Cada disciplina tiene maneras distintas de construir y validar el conocimiento, cada disciplina tiene un marco de referencia, una manera de entender y procesar la información que le llega desde el mundo. ¿Cómo va a ser entonces que un modelo de clase general pueda a acoplarse tan bien a tanta diferencia? Cuidado, cautela, reflexión.

Si nos situamos desde una perspectiva didáctica (y no simplemente pedagógica), la idea de estudiar individualmente el contenido teórico fuera del aula para luego realizar actividades grupales de aplicación práctica dentro de ella, no es del todo beneficiosa para el aprendizaje de la matemática. Por supuesto que quisiera que la mayor parte del tiempo de aula nuestros alumnos lo pasen haciendo matemática (y no escuchando al profesor recitarla), pero tampoco me parece una innovación trasladar la exposición de contenidos a otro escenario (el videotutorial) para "aprovechar mejor" el tiempo de aula en otras cosas, como la aplicación o discusión de los temas. No me parece una innovación sencillamente porque es una forma distinta de seguir exactamente el mismo esquema de siempre (exposición-ejercitación-aplicación) que la investigación (y los malos resultados de aprendizaje en la asignatura) hace tiempo han demostrado ineficaz.

La matemática se aprende haciendo matemática y eso significa que el tiempo de aula debe usarse fundamentalmente en eso: en construirla, en reinventarla. Partir una secuencia didáctica con la definición de nociones o la enseñanza directa de herramientas es matar la posibilidad de que el alumno aprenda a matematizar su entorno, por muy audiovisual que sea el canal de transmisión que hayamos escogido para ello. Por otra parte, si nos situamos desde una perspectiva constructivista del aprendizaje ( que es desde donde escribo este post), resulta contradictorio dejar al estudiante solo en la parte más crítica del aprendizaje: la construcción de sentido, ese momento en el que debería surgir la necesidad de una herramienta matemática que dé solución a un problema real, ese momento en el que deberían nacer preguntas (no respuestas), ese momento en el que deberían surgir modelos y conceptualizaciones colectivas.

La construcción del conocimiento matemático al que aspiramos sí que necesita "invertir" la clase, pero en un sentido distinto al de la flipped classroom. Necesitamos dar vuelta la secuencia clásica de enseñanza (que parte en las definiciones y termina en la resolución de problemas), por una que se inicie en la resolución de problemas y termine en las definiciones.

En qué parte de esa secuencia usamos los videos u otras TICs y TACs ya será un asunto metodológico, que puede variar según el estilo de cada docente y las características de sus estudiantes. Lo que no puede variar, lo que no se puede obviar, es el conocimiento que hemos acumulado acerca de cómo aprenden las personas, como construye el ser humano un determinado tipo de saber.